Preaload Image

Espejito espejito… ¿Quién es el más buenito?

El salón de los espejos, tal como le llamaban los mayas, es esta etapa en la cual vivimos en la realidad que hemos creado. Cada situación, personaje o experiencia que transitamos es una proyección de nuestro interior.

Y entonces (después de quejarnos y decir ¿que hice para merecer esto?) nos preguntamos: ¿En qué nos espeja esto que vemos? ¿En que se parece a mí esta creación de mi mente? ¿Por qué no puedo resolver este espejo? 

¡Ahhh! Si ese espejo es lindo, bueno, admirable, puedo reaccionar admirando, apoyando, celebrando o festejando esa proyección, porque me encanta que esa proyección sea tan bonita. ¿Me hago cargo de que ese espejo me muestra mi potencial? Además de admirarlo y apoyarlo, ¿me investigo para sacar a la luz ese enorme potencial interior que este espejo me está mostrando?

Si reacciono envidiando, espiando, controlando por la simple razón de sentir molestia de que a esa proyección le vaya tan bien y a mi no tanto… la pregunta aquí sería: ¿qué me muestra? Si ese espejo es brillante, muestra mi potencial de luz, al que sigo respondiendo con sombra. 

¿Y si la proyección es fea, y nos muestra una realidad que no nos gusta? ¿Y si mi espejo es odioso, molesto? ¿Y si este espejo me miente, me desvaloriza y me asusta? Ahí generalmente reacciono enojándome, escondiéndome, juzgando y mirando para afuera, y como veo rápidamente que no solo no resuelvo nada, sino que el espejo se pone más grotesco y brutal, no me queda otra que mirarme y ver la cruda realidad.
¿Será que ese espejito hace algo que no me animo a hacer? 
¿Será que ese espejito hace algo que no permito hacer por mis códigos morales (¡pero me muero de ganas de hacerlo!)?
¿Será que ese espejito me muestra lo que “me hago” a mí misma? (Como me trato, me siento tratada).
Si me desvalorizo, me desvalorizan. Si me miento, me mienten. Si no me veo, no me ven. 

¿Y ahora qué hago? ¿Cómo lo resuelvo?
Casi igual que con un espejo… si me miro al espejo y no me gusta la imagen que me devuelve con esa camisa, nunca se me ocurriría romper el espejo. Simplemente voy a ponerme otra cosa. ME CAMBIO. Si mi realidad no me gusta, para cambiarla, CAMBIO.

Y cuando cambie, mi realidad cambiará. Y para cambiar debo tomar decisiones, dejar de pensar como pensaba, dejar de hacer las cosas como las hacía, dejar de vincularme como me vinculaba (conmigo y con los demás), alejarme de cosas, situaciones, relaciones que no suman a mi vida. En fin, tomar decisiones y, sobre todo y de ninguna manera, esperar que el otro cambie. Para que todo cambie, cambio yo.

Si sigo juzgando mi exterior, sin reconocerlo como una extensión de mi interior, nada cambiará. 
Si elijo el cambio debo hacerlo yo misma y jamás pedir el cambio afuera.
Espejito, espejito… ¿quién es el más buenito?
Si no puedes mirar adentro… tu espejito te dirá quien sos…
Tal como vives es tu proyección.

Laura Di Donato
Biodecodificación y transgeneracional

Laura Di Donato
Laura Di Donato

http://lapuertaverde.com.ar/nosotros/acerca-de-laura/

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *