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Secretos… ¿Para qué los guardo? ¿En qué afectan al árbol?

En la consulta suelo escuchar estas palabras: “En mi familia no hay secretos”. En la mayoría de los casos, suponemos que no hay secretos nada más y nada menos que porque no nos enteramos… Hace falta investigar y ellos saltarán ante nuestra vista, deseosos de ser liberados y de mostrar un escape que aligere esa carga en el árbol… Contar un secreto es como aflojar el pico de la olla a presión y permitir que el vapor salga, liberando la enorme presión que se encuentra reprimida en el interior. 

Como humanos, sabemos que todos, en menor o mayor medida, guardamos secretos, palabras no dichas, cosas que preferimos no recordar, no mencionar y, por ende, no resolver. 

¿Y por qué preferimos callar algunas cosas? En líneas generales porque tenemos un juicio sobre ellas. Consideramos que esa situación no es lícita, que nuestro clan o la sociedad no las aprueba. Que seremos juzgados, excluidos, reprimidos. Los secretos siempre encierran historias de sexo, de abusos, de estafas, de poder, de dinero, de muertes, de excluidos… En fin, los secretos encierran todo lo que se condena como inmoral o vergonzoso. Este solo juicio y posterior silencio hacen que este secreto tenga un peso emocional sobre el inconsciente del clan, que buscará todas las formas posibles de revelarse, de mostrarse, y para ello usará medios cada vez menos sutiles, haciéndose cada vez más grotesco y vulgar ante los ojos de la familia. 

Necesitamos entender que somos un elemento de la familia, que ésta existió y existirá luego de nosotros. Somos un engranaje dentro de su aceitada maquinaria. Por lo mismo, respondemos a órdenes y mandatos pre-existentes que debemos conocer para poder caminar una experiencia más sana. 

Muchas veces, son síntomas puntuales los que nos llevan a investigar: tartamudez, bruxismo, síntomas muy agresivos en niños, hiperactividad, etc. Otras veces, lo es la sola necesidad de saber más y dejar entrar aire fresco por nuestra ventana.

Lo cierto es que cuando tomamos la decisión de investigar sobre los no dichos y, más aún, cuando tomamos la decisión de contar nuestros no dichos, el clan íntegro se relaja, se abre, se oxigena y libera una impronta de sanación que alcanza a todos sus integrantes.

Si guardas algún secreto, es momento de liberarlo. Seguramente la paz te está esperando detrás de esa acción. 

Laura Di Donato
Biodecodificación y transgeneracional

Laura Di Donato
Laura Di Donato

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