¿Cosas buenas o cosas malas?

Cuando alguien nos dice, “desde que nací, todo lo que viví fueron cosas malas”, la pregunta que hacemos siempre es, ¿todo, todo, todo fue malo? ¿nunca hubo nada lindo? Generalmente la respuesta es “sí, bueno, hubo algunas cosas lindas”.

Lo mismo ocurre al revés, cuando te dicen que en su vida todo fue bueno, siempre, que no tiene recuerdos de cosas feas. Tanto de una forma, como de la otra, existe una negación, de un lado a conectar con el placer y del otro a enfrentarse con el dolor.

La vida es un constante vaivén, y en ese ir y venir nos trae situaciones, las cuales están alineadas con lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos, y a las cuales juzgamos como buenas o malas, lindas o feas.

¿Entonces soy culpable de lo que me pasa? No, de ninguna manera. La culpa proviene del ego, el cual te hace creer que podrías hacer algo diferente, que no hiciste lo suficiente, que te equivocaste.

Es tu alma, quien habita dentro de tu cuerpo, la que necesita de todas las experiencias para evolucionar. Y sí, es cierto que somos seres humanos, y que tenemos emociones, y que las cosas nos afectan de diferentes maneras, por eso, lo más importante es dejarse atravesar por lo que estamos sintiendo.

Si tal o cual situación te produjo dolor, te trajo tristeza, pues bien, sentí ese dolor, vivilo; si estás triste, date permiso para que todo tu cuerpo sienta lo que está sintiendo; lo mismo si estás alegre, que cada una de tus células se enteren de tu algarabía.

Lo único que hay que tener siempre presente es “que esto también pasará”, que luego vendrá otra cosa, y que si a cada momento te lo permites vivir intensamente no durará para siempre. Para lograr cualquier cambio, el primer paso es la aceptación.

Andrés Combina

La Puerta Verde Admin
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